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27 de mayo de 2014
Cecilia PérezEx ministra Cecilia Pérez, actual adherente de “Amplitud”: irritación fácil y palabras destempladas.

La dinámica del nuevo Gobierno irrita a una derecha frustrada y dividida

Miguel Tapia González

La dividida derecha chilena podría unirse compartiendo la indignación contra un Gobierno que partió con la inusual dinámica que necesita un Chile demandante y activo.

La Presidenta Michelle Bachelet asumió el 11 de marzo en impecable ceremonia republicana, y de inmediato firmó sus primeros proyectos de ley, que estaban anunciados.

Hasta sus más enconados detractores en el Parlamento se vieron obligados a aprobar la Ley de Aporte Familiar Permanente; es decir, el Bono Marzo y la restitución del Bono de Invierno. Nada hubiera resultado más impopular para ellos rechazarlo, aunque a muchos no les faltaron las ganas.

La Jefa de Estado convocó a diputados y senadores de la Nueva Mayoría para establecer una permanente coordinación y canales de información; se anunció la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento, que forma parte de las 50 iniciativas para los primeros 100 días de la nueva Administración y cada uno de los ministros, junto con conformar sus equipos, han iniciado diálogos con los sectores involucrados en cada cartera para conocer demandas y anticiparse a las posibles crisis venideras.

Varias organizaciones sociales realizaron la multitudinaria “Marcha de todas las Marchas” que, aunque no exenta de desmanes, que mucho menos traumática que otras movilizaciones,

Después fueron los estudiantes quienes marcharon multitudinariamente por sus demandas sectoriales (no hubo claridad sobre cuáles), con gran convocatoria y los infaltables incidentes finales, que no fueron extremadamente violentos, fueron reprimidos y se trabaja en una estrategia para morigerarlos o sofocarlos.

…Pero el proyecto de Reforma Tributaria fue aprobado íntegramente en la Cámara de Diputados y se prevé que el Senado también la aprobará, aunque con pequeñas modificaciones que obligarán a ser vista por una Comisión Mixta.

Instalación con dificultades

Hubo varias designaciones desafortunadas al momento de conformar los equipos del nuevo Gobierno. Algo que no debió suceder, pues si la entonces Concertación criticó tan severamente los desaciertos en las designaciones de cuatro años antes, ahora la Nueva Mayoría debió actuar con absoluta prolijidad.

Las responsabilidades son compartidas. Algunos las atribuyen al excesivo secretismo del proceso; otros, a la falta de cuidado de las dirigencias de los partidos que propusieron a sus personeros sin un minucioso análisis previo. Pero la mayor culpabilidad estuvo -¡sin duda alguna!- en los propios nominados.

¡Cómo un designado subsecretario no iba a recordar que fue procesado por agarrarle el trasero a una pasajera en el Metro! Hoy puede decir que no fue él y su víctima que no está segura de quién lo hizo. Pero su moral quedó públicamente manchada.

¡Cómo puede ser que otro no haya hecho presente que estuvo sumariado por faltas a la probidad! Cada uno sabe lo que hizo (o no) y si tuvo o tiene cuestionamientos.

No se entiende cómo la designada Subsecretaria de Defensa –sin mencionar, porque no procede, que su padre fue un torturador- olvidó que en su anterior ejercicio en el mismo Ministerio, intentó extorsionar a ex marinos castigados por la dictadura que perseguían derechos previsionales, poniéndoles como condición que renuncien a las querellas contra sus torturadores…

De más está resaltar la abismante falta de moralidad de la designada Gobernadora de Chiloé, quien teniendo muy buen pasar, propietaria de un departamento en pleno centro de Santiago y de costosos vehículos, aparecía como indigente en los registros del Ministerio de Desarrollo Social y más encima percibía una pensión de invalidez, a pesar que todos la vemos en óptimas condiciones físicas.

Efectivamente, este tipo de personas no merecen estar en el Gobierno. Pero hay que insistir en que cada uno de los subsecretarios y gobernadores cuestionados y que tuvieron que alejarse de los cargos en los que habían sido nombrados, debieron cuestionarse ellos mismos primero. Afortunadamente fueron desenmascarados a tiempo.

Habrá sido un feo bochorno. Pero necesario y positivo.

…Pero muchos aciertos

Los problemas fueron corregidos, y subsisten los aciertos en las designaciones.

El nuevo Gobierno –como toda escoba nueva- está funcionando en plenitud.

Lo vemos en provincias, donde cada autoridad ha abierto puertas y atención en los anhelos de la ciudadanía.

Sólo una mención como botón de muestra: el gobernador provincial de Quillota, César Barra (PS), que inicialmente fue objeto de intentos de desbancarlo, está dando una tremenda demostración de capacidad, dinámica y manejo político.

También lo vemos en cada Ministerio, abocado a buscar acercamientos y soluciones y a proponer las iniciativas orientadas al objetivo superior: cumplir el programa de Gobierno de Michelle Bachelet, aquel que la ciudadanía respaldó tan entusiastamente en las urnas.

Por ejemplo, el economista y ex ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre ha dado ejemplo de manejo político al jugar simultáneamente los partidos de diseñar la Reforma de manera inclusiva, convocando a los más sabios, y prever conflictos, acercándose a los actores más relevantes de su área de influencia.

La Ministra de Salud ha dado sólidas señales de lo que serán sus orientaciones; el de Interior y Seguridad Pública se ha instalado bien en sus temas, igual que una de las principales revelaciones del nuevo Ejecutivo: el vocero Álvaro Elizalde, dueño de una excepcional claridad y precisión en sus declaraciones y de una prudencia que muchos debiéramos aprender…

En general, los ministros han estado dinámicos, relacionándose con los distintos sectores relacionados con sus carteras, estudiando, proponiendo sus lineamientos y analizando cómo se insertan en el Programa de Gobierno y, en forma urgente, en el cumplimiento de las 50 primeras medidas comprometidas por la Presidenta.

Uno de los estelares entre los secretarios de Estado, el canciller Heraldo Muñoz, está demostrando sus sólidos conocimientos, su dilatada experiencia y gran profesionalismo en el rediseño de nuestras relaciones exteriores, reducidas sólo a vínculos comerciales durante la pasada Administración.

Especial mención merece quien consideramos otra de las revelaciones del Gabinete: el titular de Bienes Nacionales, nuestro colega periodista Víctor Osorio, a quien también se pretendió cuestionar por asuntos relacionados con su ejercicio profesional, pero no les resultó. El ministro Osorio ha sido riguroso en instruir a sus secretarios regionales para avanzar en muchísimos temas pendientes, con especial atención en el saneamiento de propiedades de las familias más necesitadas, regularización de títulos de dominio de propiedades fiscales y muy prioritariamente la regularización de caletas de pescadores y comunidades agrícolas.

Vamos avanzando

El nuevo Gobierno demuestra tener sentido de urgencia; sus personeros saben que cuatro años pasan volando y que hay que redoblar esfuerzos para cumplir los compromisos adquiridos por la Presidenta en campaña.

Ya se han enviaron los más urgentes proyectos de ley, resaltando los de Bonos de Marzo e Invierno, que fueron rápidamente aprobados de manera unánime en el Congreso Nacional.

Y se anuncian otras iniciativas legales de primordial trascendencia, como la Reforma Tribuutaria, en plena tramitación al despachar estas líneas; los proyectos sobre Educación, la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento, destinada a enfrentar desafíos productivos y la evidente desaceleración de la economía y muchos otros ya ingresados en el Parlamento.

Nuestro Congreso enfrentará un período de gran presión. Diputados y senadores tendrán que trabajar sin descanso –a la par del Ejecutivo- para tramitar la avalancha de proyectos que ingresarán a ambas cámaras.

Confiamos en que lo hagan. Y que lo hagan bien.

La indignación de la derecha

Es evidente que en la derecha se vive un ambiente de gran frustración. Es que aún no se disipa la decepción por los magros resultados que obtuvo en las parlamentarias de noviembre y en la segunda vuelta presidencial. Esperaban una derrota, pero no el desastre con las proporciones que tuvo.

Lo insólito es que para sus partidos y movimientos no ha funcionado el instinto de conservación; el mismo que hizo a la Concertación recogerse, guardar silencio y restañar heridas antes de volver a las vociferaciones habituales después de la derrota de cuatro años atrás.

Peor aún: el desastre sobrevino cuando los partidos de la ex Coalición y ahora nuevamente Alianza se encontraban en pleno ejercicio antropofágico; es decir, cuando se devoraban entre ellos con un canibalismo desmesuradamente exacerbado.

Era previsible que los más cercanos a Piñera fueran abandonando el ex partido del ex Presidente, Renovación Nacional, y se fueran sumando a los movimientos Amplitud –que se perfila como cuna de la próxima campaña presidencial del ex Mandatario- y Evopoli, ambos proyectados como expresión de una nueva derecha (proyecto de Hinzpeter), desmarcada de la dictadura, que se presenta como liberal y “progresista” (¿?).

La frustración por estos fenómenos y la persistencia de los ataques internos (el presidente RN Carlos Larraín y el nuevo senador Manuel José Ossandón siguen disparando dardos contra Piñera y su Gobierno) han derivado en una irritación desmedida e incontrolada contra el nuevo Gobierno, que se presenta dinámico y realizador.

Así, personeros de derecha reclaman porque Bachelet no hace tramitar los proyectos que Piñera metió en el Congreso a última hora y hablaron de “pasar la aplanadora”. Y se revolcaron de rabia cuando un incontenible senador Jaime Quintana les contesta que será una “retroexcavadora” para “destruir los cimientos anquilosados del neoliberalismo”.

Saltaron todos, con exasperación contenida y rabiosa. La vocera de Piñera, Cecilia Pérez, aseguró que “en este gobierno, no solamente llegan con un ánimo de destrucción, con vocees que así lo representan; no solamente llegan con ánimo de destruir todo lo que se construyó en el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera”, sino también con “una cultura de corrupción”.

Andrés Chadwick dijo que se trata de “prepotencia política” añadiendo que “ha tenido un rechazo y repudio de todos los sectores”. El ex ministro de Agricultura, Luis Mayol, sostuvo que los dichos de Quintana “no son propios de un país como Chile… Es un comentario más propio de unos países medios tropicales, un comentario un poquito chavista”.

Y el presidente de la UDI, diputado Patricio Melero, remató advirtiendo que “la última pasada de retroexcavadora significó el quiebre de nuestro Estado de Derecho y 17 años sin democracia”.

Odiosa campaña

Para qué mencionar la furibunda campaña del terror que ha desplegado la derecha, especialmente la UDI, contra la Reforma Tributaria, que daña levemente los intereses del gran empresariado.

Desplegaron una odiosa cruzada que incluyó panfletos alarmantes, ofensivos y descalificadores, saltando de sus asientos con encolerizada desesperación cuando el Gobierno publicó en Internet (gratuito) un video denunciando que con esa campaña la derecha sigue defendiendo a “los poderosos de siempre”.

Mirando al futuro

Pero el Gobierno insiste en no caer en el juego. La Presidenta Bachelet pidió “no caricaturizar” este proceso de grandes reformas. Y convocó a un Consejo de Gabinete, donde sus 23 ministros recibieron instrucciones perentorias: seguir avanzando para cumplir el Programa apoyado por la ciudadanía.

La idea es avanzar con disciplina, mucho trabajo y búsqueda de acuerdos. Aunque para varios de los proyectos legislativos no se requiera el respaldo de la derecha, porque la Nueva Mayoría tiene votos suficientes en el Parlamento.

Pero los acuerdos son positivos para el país, aunque no resulten indispensables para aprobar proyectos. Ese es el mensaje final.

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