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21 de febrero de 2014
Marine Le PenMarine Le Pen está logrando el respaldo que no consiguió su padre Jean Marie Le Pen en la extrema derecha francesa.
Fascismo no pasará

El fantasma de Hitler planea sobre Europa

Por Gabriel Morales Wilson

Desde los fiordos de Noruega hasta las islas de Grecia, un manto pardo va cubriendo poco a poco a Europa: el fascismo.

Los partidos de extrema derecha han abierto importantes brechas a partir  de 2012, desde el oeste al este del Continente y, en las próximas elecciones en 2014, continuaremos  asistiendo a una auténtica tempestad de ideas racistas y xenófobas que infecta además a los tradicionales partidos europeos.

Lo que ayer pensábamos como un drama histórico que jamás se repetiría, regresa gangrenando la sociedad sin que exista una fuerza necesaria para detenerla. Todas las barreras establecidas para combatir esta ideología extremista, salta en numerosos países y el espectro de la contaminación afecta al continente entero.

 Al norte de Europa, en Noruega los conservadores han establecido una alianza gubernamental con el partido populista de derecha (del cual era militante el asesino de 50 jóvenes socialdemócratas en años recientes), a fin de asegurarse al acceso al poder. Partido cuya principal línea política era hostilidad a toda inmigración.

 Sin ir más lejos de Francia, España asiste a un regreso de los símbolos franquistas que son afichados sin complejo alguno por un número cada vez más importante por los militantes del Partido Popular, que dirige el poder. Es decir, de 35 años después de la muerte de Franco, la barrera está saltada olímpicamente. Desde 2013, las fotos mostrando jóvenes militantes al lado de la bandera española se incluyen otras con el águila franquista y los símbolos nazis que inundan Facebook y Twitter.

Igual cosa en Grecia con el partido nazi “Alba Dorada”; Italia tampoco se libra con el líder del Movimiento  Estrellas (M5S), de  Beppe Grillo, que hoy demuestra su verdadero rostro. A la proximidad de las elecciones europeas, él endurece su línea política para atraer el electorado del partido xenófobo, la Liga del Norte.

El cómico italiano ya no hace reír y comienza a asustar a quienes vivieron el fascismo de Mussolini. El payaso Grillo ya no hace cantar a la Italia.

En cuanto a Suecia, el Partido Demócrata Sueco, fascista, es el tercer grupo de importancia en el parlamento en ese país escandinavo.

En Ucrania, en estos instantes mismos, 15.000 militantes fascistas y uniformados marchan y combaten al régimen constitucional, en lo que en realidad se transforma en una verdadera  guerra civil.

En Francia, Marina Le Pen, heredera del líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, ha logrado lo que su padre no alcanzó en 40 años de combate. Actualmente los sondajes ya le pronostican más del treinta por ciento que del veinte que obtuvo en las últimas elecciones presidenciales. 

En Brignoles, una pequeña comuna en la aglomeración de Var, al sur del país, el 49,5 por ciento de la ciudad votó por la extrema derecha en una elección parcial, el 6 de octubre de 2013. Los analistas estiman que la ola de la extrema derecha tiende a sumergir  al resto del país en las elecciones europeas de abril del presente año.

Alemania, Hungría e incluso la antigua Unión Soviética: en Rusia, Alexei Navalny –principal oponente al Presidente Putin-, no esconde tampoco su cara de simpatía por la extrema derecha. También está  sostenido  por el apoyo de numerosos grupúsculos o partidos cuyos estandartes son  la xenofobia y el racismo.

Un siglo XX de genocidio y traiciones

“Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, decían Marx y Engels en el “Manifiesto del Partido Comunista”, en febrero de 1848.

Aún sigue recorriendo en Europa, pero cojeando.

Marx y Engels no imaginaron que, previamente, existiría el “Socialismo Real”, tanto en la ex Unión Soviética como en sus respectivos países satélites. Del “Manifiesto” se transformó en una nueva clase, en “la lucha de clases”, base de la teoría que conduciría o conducirá a la Humanidad en que todos seríamos iguales y que, más encima, tomaríamos “Bilz y Pap” o vinito a cambio de agua contaminada.

La nueva clase fue la “aristocracia proletaria”, que condujo al fracaso al Socialismo y que, de paso, traicionó las esperanzas de la clase obrera, de los trabajadores,  a nivel mundial.

Esta misma clase “proletaria” que continúa usurpando el nombre de “Comunismo” a fin de preservar sus privilegios auto-denominándose como representante de los trabajadores. Ayer, Aparatchniks o “permanentes de la Revolución” olvidaron la importancia y el papel que debe asumir un representante de la clase trabajadora, es decir, vanguardia no sólo con su ejemplo sino que además no olvidar jamás que en primer lugar es servir y no “servirse”.

Para conservar sus privilegios de “casta” política, actualmente se unen con neo-liberales  –como en  Francia y otros países europeos-, con el objetivo de ser  reelegidos sean como alcaldes, diputados o senadores y con los emolumentos consabidos, amén de alguna coimita de paso.

El caso de Francia es más que elocuente.

Previamente a las elecciones 2012, se creó lo que todavía se llama el “Frente de Izquierda”, cuyo abanderado era Jean Luc Mélenchon, un amigo de todos los procesos progresistas de América Latina (Ecuador, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Paraguay, que habla castellano perfectamente), antiguo senador del Partido Socialista Francés y que renunció a la Social Democracia debido a su posición neoliberal y que hoy, demuestra su posición de derecha contraria a las conquistas sociales de los trabajadores.

El Partido Comunista Francés siendo la principal fuerza política del Frente de Izquierda (pese que duramente  lograba el 3 por ciento del electorado), se unió al Partido de Izquierda de Mélenchon y cinco otras pequeñas organizaciones tercer mundialistas o trotskistas. En las últimas elecciones presidenciales, Mélenchon llegó a obtener el 11 por ciento del electorado, superando los cuatro millones de personas.

En marzo próximo, Francia llama a las elecciones municipales y pese a los acuerdos al interior del Frente de Izquierda, en el sentido de presentar sus propios candidatos, el Partido Comunista Francés decidió unirse al Partido Socialista por  temor de perder las últimas municipales que controla actualmente. Junto con  traicionar al Frente de Izquierda, quiso usurpar el nombre de “Frente de Izquierda” a sabiendas que detrás del candidato Mélenchon (el mejor tribuno que ha conocido la Francia en los últimos decenios) en la intención de asociarlo a su unión con el Partido Socialista social-demócrata y, de tal modo, engañar a los electores de izquierda.

Algunos politólogos que ven incluso debajo de las aguas turbias de la política, estiman que la gran esperanza del PCF es la derrota total de Jean Luc Mélenchon,  sea como diputado europeo o como probable  candidato a la presidencia en 2017, siendo el principal acuerdo secreto entre PS-PCF a cambio de unos votos en las elecciones municipales el próximo mes de marzo.

El desprestigio de la Social Democracia

El chileno residente en Suecia, Fernando Martínez, politólogo,  experto internacional en la historia del movimiento obrero, conferencista, en unas cuantas líneas me explicó el motivo por el cual la Social Democracia se ha desprestigiado a nivel internacional.

“Para poder comprender el papel de la SD hay que remontarse a sus orígenes. Por ejemplo, el partido socialdemócrata sueco es fundado por el movimiento obrero organizado, que vio la necesidad de contar con un instrumento para asumir el problema del poder; este fenómeno en que son los obreros organizados quienes forman su propio partido, es un hecho muy relevante en las posteriores luchas del movimiento sindical sueco. El partido tenía su cantera de cuadros en las fábricas y en los trabajadores del campo. Los obreros suecos formaron sus propias escuelas de formación para preparar sus cuadros, tal es así que sólo un primer ministro en la larga historia de poder ha sido académico”

Martínez no olvida recalcar que los progresos de la sociedad sueca (gracias al rol ocupado por la social democracia) fue zapado desde el interior del partido, cuando la burguesía supo infiltrarlo y desmontando poco a poco –desde el asesinato de Olof Palme-, debilitar la fuerza sindical y sus conquistas sociales.

“Todos estos beneficios se terminan cuando el capitalismo europeo y los sindicatos acomodados ya no pueden continuar entregando un bienestar en la forma que se hacía cuando el pillaje colonial y la extracción del plus valía de nuestros países; se hacía a sangre y a fuego. El mundo globalizado tiene que dividir la torta entre muchos países y esto afecta a los privilegiados europeos, pero particularmente a los sectores más débiles del movimiento obrero y campesino.”

“Esta es una de las razones que explica la debacle de la socialdemocracia en general. Hoy, sus dirigentes se tratan de acomodar en un mundo en que los gobiernos no son más que títeres del capitalismo financiero mundial.”

El fracaso de Europa

Francia y Alemania son el eje fundamental de la Europa, desde cuando Robert Schuman, puso las bases de la Unión Europea con el acuerdo del carbón y el acero. Más tarde, Mitterrand y Kohl, fueron los verdaderos creadores de la Unión Europea actual, con más defectos que virtudes. Es decir, una comunidad económica y financiera, pero en ningún caso política y social.

Comunidad que posee un parlamento en el papel pero sin un gran peso  en la realidad. Quien dirige, en la realidad, es una pletórica de funcionarios-burócratas y la Comisión que es integrada por los jefes de Estado y el actual presidente de la Comisión Europea –en este caso José Manuel Barroso-, que son quienes realmente mandan o son los que ejercen el poder en nombre de las finanzas europeas.

El ciudadano no tiene otra función que obedecer el Diktat (hoy de Alemania) y trabajar o sufrir una cesantía que crece, que aumenta a medida que disminuyen las conquistas sociales: basta constatar que el 54 por ciento de jóvenes españoles ni siquiera tienen derecho a un subsidio a causa del paro (cesantía).

Francia, bajo el actual gobierno de François Hollande, recuerda a los gobiernos de  América Latina, cuando un social demócrata que promete durante la campaña electoral que “mi enemigo son las finanzas” (Hollande), a los dos meses ya está traicionando su discurso programático.

Es lo que sucede en Europa. Populistas por un lado  y, por el otro, socio liberales, que mienten sin vergüenza alguna, mientras  la extrema derecha utiliza el extranjero (“que se come el pan del francés”) o los inmigrantes musulmanes o de la África negra, que son acusados de todos los males que afectan a la sociedad europea actual que cae en orejas bien abiertas para tales discursos.

La crisis, cierto, agravó la situación. Ayer, casos sociales que, gracias a las ayudas del Estado no habían trabajado en dos o tres generaciones, especialmente ciudadanos de los respectivos países del continente. El “lumpen proletariat” de los marxistas. Son ellos que engrosan día a día las filas del Frente Nacional fascista en Francia. Mientras vivían asistidos, muy raramente votaron por partido alguno. En cambio, hoy… Incluso se apuran a leer a y escribir para votar por “la Marina”. Si no logran hacerlo, no importa: ya saben cómo se lee “Frente Nacional” de la Marine Le Pen y así poner su voto en la urna respectiva. Aunque está votando por su propia pérdida. A estos se suman centenas de miles de trabajadores sin empleo, que no sólo han perdido todas las esperanzas sino que además su sentido de lucha de clase.

Al mismo tiempo, la oligarquía –sea francesa o europea-, utiliza este descontento global y como son los propietarios de los medios masivos de comunicación, causantes de la corrupción de la casta política, la desaparición de sindicatos, amén de la perdida de las esperanzas de una clase obrera que perdió todos los reperes y una clase media totalmente adquirida por la oligarquía, el futuro Europa se presenta de un mal augurio.

El drama es que el ser humano no tiene la memoria de un elefante para recordar los genocidios, pero sí la suficiente para saber de qué maneras torturar y asesinar, especialmente quien tiene la mala fortuna de tener la piel de color en un Continente donde planea el fantasma de Hitler.

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