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17 de diciembre de 2013
Clan MandelaEl Clan Mandela, con hijos y nietos, en 2008.

"Madiba" perdió tres hijos, sufrió divorcios y disputas familiares

La vanguardia. Especial / www.clarin.com

Nelson Mandela lamentó a menudo que su compromiso con su pueblo lo obligó a descuidar en cierto modo a su familia, cuyas polémicas y disputas internas marcaron los últimos meses de su vida.

Mandela tuvo devoción por un solo partido –el Congreso Nacional Africano– y, casi desde el principio, un credo no racial y democrático que siguió siempre, sin vacilaciones. En el ámbito privado, en cambio, los rigores de la lucha hicieron más azarosa su vida personal. “Me di cuenta de que la lucha consumía todo el tiempo. Un hombre involucrado en la lucha era un hombre sin vida familiar”, admitió Mandela en “El largo camino hacia la libertad”. Además, el infortunio golpeó con saña al antiguo estadista, que vivió dos divorcios y vio morir a tres hijos.

Los destinos de Madiba y su primera esposa, Evelyn Mase, se separaron en 1958, debido, en parte, al activismo de Mandela.

Tampoco tuvo la pareja fortuna con los hijos: la primera hija, Makaziwe, falleció en 1948 al poco de nacer; el varón Thembekile perdió la vida en 1969 y su hermano Magkatho murió en 2005 de sida.

Del matrimonio solo sobrevivió la segunda hija, Makaziwe, bautizada en honor a su hermana.

En 1958 Mandela se volvió a casar enamoradísimo de Winnie Madikizela, con quien tendría dos hijas, Zenani y Zindzi, y compartiría las penalidades de la clandestinidad. Durante sus 27 años en prisión, Winnie fue su apoyo personal y político y el primer motivo privado, junto a sus hijas, para resistir en cautividad.

Al ser liberado en 1990, encontró en casa una mujer fría y distante, que ni siquiera dormía ya con él y lo había engañado con un guardaespaldas, lo que desembocó en 1996 en su segundo divorcio.

Madiba se volvió a casar en 1998, a los 80 años, con la viuda del presidente mozambiqueño Samora Machel, Graça Machel, 27 años más joven que él y a quien Winnie llamó “esa concubina”.

En los últimos meses de vida del ex mandatario, Machel no se separó del hombre “solitario” a quien hizo feliz y fue la más alabada por su discreción, frente a las estridencias de otros miembros de la familia Mandela.

El junio, mientras el ex presidente estaba grave, hospitalizado, la división de su familia se evidenció en público. Makaziwe y otros quince integrantes del clan Mandela –entre ellos la propia Machel– solicitaron ante la Justicia el retorno de los restos de los tres hijos difuntos de Madiba al lugar del que los había desenterrado Mandela, nieto mayor del ex presidente, dos años antes. No era la primera batalla legal que enfrentaba a la familia.

En abril, diecisiete miembros del clan liderados por Makaziwe y Zenani iniciaron una acción legal para lograr el control de dos empresas fundadas por su padre.

Las rencillas públicas de los Mandela escandalizaron a muchos sudafricanos, entre ellos el arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, quien exigió con dureza que se dejara de “escupir en la cara” al ex presidente.

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