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27 de noviembre de 2013
Matthei celebra triunfoA pesar que llegó 20 puntos por debajo de la Votación de su adversaria, Matthei celebró su casi 26% de respaldo en Primera Vuelta.
Humberto Patricio Oviedo ArriagadaNombramiento de Humberto Oviedo como nuevo Comandante en Jefe del Ejército no le hace bien a la candidatura oficialista.
Senador Antonio HorvathEl senador Antonio Horvath se siente más representado con el Programa de Bachelet.

El bacheletismo no pretende humillar a la derecha; sólo ganarle legítimamente

Por: ZonaImpacto.cl.cl

Es cierto: los bacheletistas tenían la esperanza de ganar en primera vuelta. Fue una ilusión alimentada por las encuestas y asumida con tal entusiasmo, que se obvió colectivamente la convicción de que con voto voluntario, los sondeos de opinión poco o nada pueden predecir.

Faltaron más votos de lo que la Nueva Mayoría esperaba. Y sufragaron menos electores de lo que se preveía. Estudios internacionales indican que nen los países con voto voluntario, las elecciones presidenciales superan en diez por ciento la cantidad de votantes que participan en las municipales. Si ese principio hubiera funcionado, los 5,5 millones de electores que sufragaron en las municipales del año pasado, habrían aumentado en un millón de votantes. El súper analista electoral del PPD, Pepe Auth, estimaba que el electorado se empinaría por sobre los 6,5 millones e incluso podría llegar a los siete millones. Pero también falló, porque el domingo 17 de noviembre ingresaron apenas 5,5 millones de votos a las urnas electorales en todo el país.

¿Qué pasó…?

Los sociólogos tendrán la respuesta. A la observación del ciudadano común, varios fenómenos se entrecruzaron ese domingo 17 de noviembre en la sociedad chilena. Uno: el voto voluntario motiva la abstención por cualquier circunstancia, por menor que sea. Si hace frío o calor; si no hay locomoción, o demora mucho, o hay que pagar pasaje… Si hay un almuerzo atractivo o alguna celebración, etcétera, el elector no va. Dos: muchos adherentes de Bachelet no sufragaron porque la sienten segura y otros tantos de Matthei se quedaron en casa porque la sintieron perdida. Tercero: persisten los efectos del descrédito de la política que sembró la dictadura y se sigue cultivando con desmesurado afán. Cuarto: electores que llegaron a votar no se resignaron a hacer fila y esperar largos minutos; observaron las colas y se fueron. Y Quinto: el sano ejercicio de la libertad de votar o no votar.

Pero también está la incapacidad de los políticos de subyugar al electorado con propuestas que le identifiquen.

Los candidatos no han entendido que el país cambió en muchos ámbitos, pero que el voto voluntario les exige generar propuestas sólidas y atractivas que al ciudadano le hagan soñar que por fin un político podría garantizarle que si lo elige, podría obtener –de algún modo- un mejoramiento en la calidad de vida familiar o mayores oportunidades para su descendencia.

No lo entendieron. Una vez más las campañas, especialmente las parlamentarias y de consejeros regionales, se limitaron a tapizar las ciudades Copn letreros, palomas y gigantografías con una foto del candidato sonriente (dientes perfectos, obviamente), algunos con la imagen pegada (photoshopeada) con la candidata presidencial (nada más que Bachelet) y una frase o eslogan inscrito junto a su nombre… leyenda tan vacía y cursi como “Siempre contigo” o “Voto ganador”. ¿Con esas “propuestas” pretendían seducir a los ciudadanos para que se sacrifiquen yendo a las urnas…?

Los resultados

El anochecer del domingo 17 fue llenando a los chilenos de sorprendentes noticias. No todo fue como se preveía.

En las presidenciales, la mayor votación de Bachelet no fue sorpresa; sí lo fue el porcentaje obtenido: menor al previsto. Tampoco lo fue el escaso respaldo de Matthei, porque la propia derecha se había encargado de proyectar la bolsa de gatos que había en su interior. De igual forma, no sorprendió la leve diferencia entre los cómputos del izquierdista Marco Enríquez-Ominami (tercero) y del derechista disfrazado y populista Franco Parisi. Lo que sorprendió fue la baja votación de los demás postulantes. Se estimaba que Marcel Claude, Alfredo Sfeir y Roxana Miranda obtendrían mayor respaldo, porque de algún modo impactaron durante la campara y los debates.

Pero el insignificante respaldo obtenido por Ricardo Israel –un tipo posiblemente bien intencionado- no sorprendió, pues sus propuestas no se entendieron. Y el recuento del payaso Tomás Jocelyn-Holt no era previsible, por lo vergonzoso: sacó menos sufragios que las 38 mil firmas que tuvo que reunir para inscribirse como candidato: miserables 12.830 papeletas.

Quedó pendiente saber cuántos electores marcaron AC en el voto, apoyando la iniciativa de una Asamblea Constituyente. El sistema de recuento a través de voluntarios en todas las mesas del país, sencillamente no funcionó.

Nuevo escenario

El magro respaldo del electorado manifestado por el casi 26 por ciento obtenido en la elección del domingo 17, puso feliz a la candidata oficialista y su entorno. Celebraron como un tremendo triunfo, en circunstancias que marcaron más 20 puntos por debajo de la postulante de la centroizquierda. Destaparon champaña, hubo discursos triunfalistas, algarabía desatad. Sencillamente, patético.

El escenario post Primera Vuelta es-al momento de despachar estas líneas- al menos incierto.

Un amplio sector de la centroizquierda da por elegida a Michelle Bachelet, igual como buena parte de la derecha.

En el oficialismo no hay confianza en que Matthei llegue a la Primera Magistratura. Pero ella y su entorno, no se dan por vencidos. La candidata ya comenzó a difundir ofertones. Hoy 21 de noviembre, anunció que si es elegida entregará 200 mil subsidios de un millón de pesos para que familias de clase media puedan reparar sus viviendas. Antes había prometido otros beneficios…

Se sabe que la derecha va a echar toda la carne a la parrilla, en gestos desesperados por retener el poder que se le escapa por entre los dedos.

Pero las cosas se han ido dando de manera distinta a como la esperaba la candidatura derechista.

Matthei sacó a Lavín del cargo que ostentaba con la castrense denominación de “generalísimo” de campaña y en su remplazo puso a nuevos diputados y personeros jóvenes más liberales. Se dice que esa fue una batalla ganada por la senadora RN Lily Pérez, vocera de la campaña, que nunca se entendió con el ex presidenciable UDI.

Complejo cambio en el Ejército

Los ministros de Piñera comprometen su apoyo a Matthei, pero no se les ve en campaña; podrían hacerlo fuera de su jornada laboral, pero no aparecen porque no creen en la utilidad de sumarse.

El gobierno puede no ayudarle mucho a la aspirante de su sector. De hecho, ha sido mal recibido el nombramiento del nuevo comandante en Jefe del Ejército, Humberto Oviedo Arriagada, por ser hermano de Carlos, alto oficial acusado y procesado como autor de violaciones contra los derechos humanos.

Es obvio que nadie tendría que responder o ser cuestionado por los problemas de su hermano, pero aquí saltan dos problemas esenciales.

Uno: ¿Cómo responderá el Ejército bajo su mando cuando la justicia le pida antecedentes que pudieran afectarlo en el proceso? Si no hay nada, se dirá que oculta datos para proteger al hermano del Comandante en Jefe. Si hay algo, difícilmente dejaría de funcionar el amor fraternal; podría ser que la Institución no coopere con la causa.

Dos: Un oficial que siendo adolescente ingresa al Ejército dos años después de entronizada una dictadura que ejerció el poder con crueldad, extrema violencia y poderes ilimitados, ¿lo hizo pensando o respetando la democracia? Quince años de su carrera militar se desenvolvió en dictadura. ¿Recibió formación democrática? ¿Habrá aprendido a respetar el poder civil…?

Indudablemente, el Gobierno nominó a un oficial cuestionable en plena campaña por la Segunda Vuelta… Las suspicacias que ello despierta no favorecen a la candidata del oficialismo.

Sin la ayuda verdadera del Gobierno, Matthei sigue adelante; no sólo por valentía, convicción y obstinación, sino porque debe tener más de una carta –hasta ahora desconocida- bajo la manga.

En la Nueva Mayoría

A la Nueva Mayoría todo parece sonreírle. Pero no es tan claro.

Al momento de redactar estas líneas, el senador derechista Antonio Horvath daba señales de respaldar “el programa” de Bachelet, después de declarar que no le identificaban las propuestas de Matthei. Se reunió con la candidata de centroizquierda y manifestó que su programa le satisfacía. Y si bien estaba a punto de producirse una reunión con Evelyn, parecía difícil que adoptara otra opción que respaldar a Bachelet… ¡Duro golpe a la derecha!

El ex candidato derechista-populista Franco Parisi calificó a Bachelet como “una dama de la política”, mientras dijo que Matthei es una “mujer mala… ¡muy mala!” Y quien fuera su jefe de campaña, Dino Villegas, manifestó su decidido apoyo a la ex Presidenta.

Y van sumándose otros sectores y personalidades en un proceso que muchos ven como “acercamientos para después participar en la repartija y tocar parte de la torta”.

Todo parece estar dándose para que Bachelet gane “por paliza”. Pero en un proceso electoral, el triunfo se celebra sólo cuando se termina de contar los votos.

Y en esta elección todo puede suceder.

Hay analistas que, nadando contra la corriente, sostienen que el triunfo de Bachelet no está asegurado. Esgrimen que la gran amenaza es la abstención y el exceso de confianza.

Pero también dicen que hay que tener presente el carácter de la adversaria (Matthei): una persona agresiva y que no tiene límites al momento de usar las peores armas para desbarrancar a su contrincante.

No se olvida el rol que le cupo en el famoso y recordado caso conocido como “Piñeragate”, cuando le pagó a un oficial de Ejército para interceptar teléfonos; entre otros, de Sebastián Piñera. O las razones por las que tuvo que irse de RN y fue marginada de la recordadas “Patrulla Juvenil” de los ’90. Y cuando emitió la terrible acusación contra parlamentarios de consumir drogas, involucrando entre otros a su ex amigo y camarada de partido Andrés Allamand.

¿Qué se le ocurrirá para desacreditar a Bachelet?, se preguntan los entendidos.

Más fuerzas

El triunfo no está garantizado para Bachelet. Pero su campaña sigue sumando.

Los nuevos diputados que encabezaron los movimientos estudiantiles contra su Gobierno y los parlamentarios comunistas, además de la Revolución Democrática de Gabriel Boric han exteriorizado su apoyo a la ex Mandataria.

Además, 17 personalidades del PRO –el partido de Marco Enríquez-Ominami- también manifestaron su apoyo a Michelle; entre ellos, el ex intendente de Santiago Marcelo Trivelli y el actual alcalde de Arica, Salvador Urrutia, quienes llamaron a los seguidores del progresismo a votar por la candidata de la Nueva Mayoría.

Pero Parisi ni Enríquez-Ominami han llamado a votar por Bachelet.

Se estima que habrán nuevas fuerzas o personalidades que se sumen a la campaña de la Nueva Mayoría. Sin embargo, a pesar de pronósticos y augurios, la elección del15 de diciembre no está definida.

Hay que considerar que Matthei no es la única adversaria de Bachelet. La candidata también enfrentará a la Navidad, que absorbe todas las atenciones por esas fechas.

Sólo se descorrerá el telón de los primeros resultados pasadas las 20 horas de ese ahora tan esperado domingo 15 de diciembre.

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