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27 de noviembre de 2013
Chelo Tapia

Soy huevón, pero no el Rey

Por Chelo

Te encuentro y lanzo la pregunta a quemarropa:

¿Contento con el triunfo?

-Ganamos una elección, pero el triunfo todavía no llega… Tendremos que esperar la segunda vuelta.

Pero ya están listos con Bachelet, pues…

-¡Cuidado! En la confianza está el peligro.

¿Tienes miedo?

-No, nada. Pero el único gran riesgo que existe para la elección de Bachelet es que gran parte de sus adherentes den por segura su elección y crean que su voto no es indispensable… Y que se queden en su casa el 15 de diciembre, y no vayan a votar.

Pero en la derecha puede que tampoco vayan porque ya dan por perdida a su candidata…

-Cierto. De todas maneras, no hay que mirar en menos la astucia y audacia de los agentes de la derecha. Creo que están desesperados ante la casi certeza de perder el poder.

Cosas domésticas

Pero tú ya estás de nuevo como soldadito al servicio de la campaña de la Nueva Mayoría…

-¡Por supuesto! Desde la misma noche del domingo 17 de noviembre. Claro que, sinceramente y con todas mis dudas, yo esperaba que la contienda hubiera terminado ese día.

¿Obsesión…?

-No, es algo práctico. Sucede que apoyo las actividades de la Campaña de Bachelet en La Calera, que está a cargo de mi Jefe, el alcalde Eduardo Martínez. Y este trabajo, que exige harta dedi-cación, ahora se va a prolongar un mes más…

¿Te afecta mucho?

-En lo anímico, me afecta positivamente porque soy dichoso contribuyendo al gran triunfo que llevará de nuevo a mi Presidenta a la Primera Magistratura. Pero en lo práctico me complica, por-que recuerda que vivo solo…

¿Todavía?

-Sí. Vivo solo y por tanto tengo que resolver muchos asuntos domésticos. Entonces, no me queda tiempo para comprar, ordenar, escribir, leer, limpiar…

Miedo a una pareja

Mil veces te he dicho que necesitas una compañera.

-Tienes razón, coincido contigo. Pero me resisto poner un aviso en el diario o recurrir a los “busca-pareja” de la web. Por lo demás, si tuviera una pareja no sería para que me haga la cosas sino para quererla, cuidarla, regalonearla y hacerla sentirse amada.

¿Te salió el macho de adentro?

-Soy macho y no tiene que salirme: lo irradio desde todo mi ser, a toda hora, en cualquier circunstancia.

No me explico: un tipo interesante, harto intelectual, cantor popular, poeta, profesional con buen trabajo. ¿Qué te falta? ¿Malo para el sexo?

-Sobre sexo, pregúntale a mis amigas; no me voy a recomendar yo mismo… Pero todavía no recibo reclamos. Y en lo demás, habría que concluir que a las mujeres que me han conocido no les atraen esos atributos. O no les gustan los viejos… Recuerda que tengo 64. Pero hay algo más.

¿Más, todavía?

-Claro: que tengo miedo de formalizar una relación.

¿Miedo tú? Y desde la dictadura, todos te creíamos tan valiente…

-Valiente en las cosas grandes, pero cobarde para las aventuras personales.

Ahora sí que no te entiendo…

-He conocido muchas mujeres que quieren tener una pareja adulta (o un viejo) con situación es-table, sin grandes sobresaltos… pero sólo para solucionar sus propios problemas. Y yo no estoy para eso.

Nada de viejas

Pero además eres exigente… Me han dicho que no te gustan las viejas…

-Pucha…

¿Cómo un viejo se pone regodeón todavía?

-Es cuestión de gustos… Y sobre eso no hay recetas. No es que no me gusten las viejas, sino que les temo a las mujeres llenas de mañas y complicaciones. Una mujer relativamente joven podría ser más simple y sencilla y capaz que se adapte a la vida de un viejo.

¿A qué tendría que adaptarse?

-Bueno, a mi obsesión por leer mucho, por escribir, escuchar noticias, cumplir todos mis trabajos responsablemente, ser puntual, tomarme un ron cola por las noches, conversar y también improvisar locuras.

**…Pero las mujeres necesitan que uno las atienda también; no están de adorno.++

-Por cierto que hay que atenderlas y hacerlas sentirse reinas, ejes de nuestra existencia. Nunca he desatendido a una mujer. A mis amigas las atiendo con pasión y quienes han sido mis parejas no presentan reclamo alguno en ese sentido.

¿Y por qué no han prosperado?

-Porque creo que hay que combinar la vida personal –mía y de ellas- con la vida en común. Pero muchas quisieran que sólo nos dediquemos a ellas; que no leamos, ni escribamos, ni tengamos actividades políticas o culturales. O pretenden transformar nuestra vida a su gusto. Entonces, hasta ahí no más llegamos.

El huevón

Yo creo que eres trabajólico, y si además le dedicas tiempo a la política y ala música, las mujeres se sienten postergadas…

-Es que hay que tener tiempo para todo.

¿Qué tanto te gusta la política?

-No me gusta… ¡Me apasiona…!

Pero nunca fuiste candidato a cargos de elección popular ni ocupaste pitutos políticos…

-Es que aunque no me crean, amo la política pensando en la sociedad en la que vivo, en los demás, en mi sociedad. Sueño con un país justo y solidario; mi verdadera obsesión es vivir tranquilo rodeado de gente dichosa o, al menos, contenta.

Pero eso lo dicen todos…

-Pero yo lo practico. Varias veces me pidieron, por ejemplo, ser candidato a concejal en Quillota, donde soy un tipo harto popular… Pero nunca quise.

¿Cobardía?

-No: falta de talento. Soy un convencido que para ser candidato en elecciones populares hay que tener dos requisitos básicos: plata y cuero duro para resistir los embates del adversario. Y no tengo lo uno ni lo otro.

Entonces, pudiste haber conseguido un buen empleo estatal, que te asegure buen sustento por años y años.

-Tampoco, pues. Si tuviera que recurrir a los contactos políticos para tener un empleo decente, tendría que reconocer que como profesional o trabajador soy tan penca que nadie me da trabajo por los méritos propios.

¿Te ofrecieron pega por política alguna vez?

-Nadie ofrece eso. Los que lo obtienen es porque lo piden.

¿Nunca lo pediste?

-Sinceramente, nunca. Un ejemplo: pasé años en un trabajo precario e incluso me fui a la cesantía cuando renuncié a un trabajo de pésima calidad, en los tiempos que mis amigos Carlos Ominami era senador y su hijo Marco, diputado. Con ambos me une –entonces y ahora- un vínculo de estrecha amistad y mucho afecto… Y nunca les pedí pega. Ellos lo pueden confirmar; pregúntales. Nunca, nunca de nunca, pretendí apitutarse por política.

Ahora tienes una pega por pituto político.

-Fíjate que no. Soy jefe de Gabinete de la Alcaldía de La Calera por invitación del alcalde Martínez, quien me conoció en un programa de radio que hacemos con otros amigos desde hace unos siete años. Me calibró y consideró que sería un aporte para su gestión. Y trabajando juntos, establecimos una muy estrecha y sincera amistad.

Entonces habría que concluir que eres un huevón.

-¡Soy un huevón!

¿Muy huevón?

-Sí, pero aclaro: Un huevón más; no el Rey de los huevones.

Jubilaré sin pitutos

Entonces, en lo personal ¿no esperas nada del futuro Gobierno?

-No, pues. Quiero seguir trabajando en La Calera mientras Martínez sea Alcalde y no me eche. Pero también me queda poco para jubilar.

Y sigues siendo militante socialista…

-A mucha honra, en abril cumplí cincuenta años como militante. Entré a los 14.

Y eso ¿no te complica siendo tu Alcalde militante democratacristiano?

-¡Para nada! Primero, porque mi Partido no me exige nada, excepto lealtad. Segundo, porque tengo grandes y buenos amigos en todo el espectro político: mi mejor Amigo, compadre y hermano es un oficial de Ejército en retiro. Tercero, Eduardo Martínez es un tipo de criterio amplio y jamás excluyente; no tiene problemas con que yo no sea de su partido. Tenemos visiones distintas; debatimos harto, no siempre logramos acuerdos. Pero ambos nos enriquecemos con nuestras discusiones. Cuarto: yo no fui a La Calera a hacer política partidista, sino a contribuir a la ejecución y desarrollo de las políticas municipales de gestión, a su difusión y enriquecimiento.

¿Cómo crees que lo estás haciendo?

-Hasta ahora, mi Jefe no me ha reclamado. Además, tanto concejales como Jefaturas y funcionarios en general me demuestran gran respeto y afecto. Entonces, debo deducir que no lo estoy haciendo mal. Pero eso tienen que evaluarlo los demás. No soy autorreferente.

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