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27 de septiembre de 2010
Luis RiverosLuis Riveros, nuevo Gran Maestro de la Masonería chilena.

Los masones y la República: Dos siglos caminando juntos

Por Pedro Armendariz     
De: El Clarín de Chile / www.elclarin.cl
24 de agosto de 2010  
Entrevista publicada en el número 715 del 6 de agosto del 2010 de la revista Punto Final.

La Masonería ayudó a nacer a la República de Chile y la ha acompañado en sus primeros doscientos años de vida. Conversamos con el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Luis Riveros Cornejo, sobre el papel histórico de los masones en el país, desde la Independencia al día de hoy. Profesor titulado en Historia y Geografía Económica por la Universidad Técnica del Estado, Riveros, 61 años, estudió también Economía en la Universidad de Berkeley.

Ha sido asesor del Banco Mundial y la Unesco. Actualmente es director de la Asociación de Universidades del Asia-Pacífico. Entre 1994 y 1998 fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile. Elegido el año 1998 rector de esta universidad, desempeñó el cargo hasta el 2006.

¿Ha perdido importancia la Masonería en Chile durante las últimas décadas?

- En los debates del siglo XX hubo personas y partidos que ejercieron liderazgo. En la gran lucha por el Estado laico, que se plasma en la Constitución de 1925, hubo grandes actores políticos, como Enrique Mac-Iver y Valentín Letelier, y líderes, como Arturo Alessandri, masones. Había una canalización de ideas hacia la sociedad desde la política, que alcanza su auge en los gobiernos radicales por el impulso a la educación y la industria de Pedro Aguirre Cerda. La Masonería tenía mucha influencia en la Universidad de Chile. El rector Juvenal Hernández y quienes lo siguieron eran masones. El presidente Salvador Allende, que no era masón en sus tiempos de ocio sino todo el día, utilizaba la política también para impulsar sus ideas, proponer los debates que consideraba necesarios, y ahí trascendía un poco la influencia y el sentido de la Orden.

Hoy ha cambiado la política. Se discuten menos ideas, hay pocos debates sobre principios y temas nacionales. La política es instrumental, de corto plazo, más medial que comunicacional. La Masonería está alejada de eso.

La liviandad política, intelectual y espiritual dominante en la sociedad, ¿la ha afectado?

- Yo creo que sí. Hay una tendencia en la vida moderna que perjudica a instituciones destinadas a la reflexión. El materialismo nos invade y privilegia resultados financieros ante el valor de las ideas. Esto influye al interior de la institución que debate cuestiones que tienen que ver con principios.

¿Se acerca gente por motivos mundanos a la Masonería?

- Sí. Por eso hay un sistema de selección que, como todo sistema de selección, tiene sus fallas. Luego tenemos un sistema de promoción. Como aprendices durante dos años somos observados para ver qué es lo que efectivamente vamos a buscar, aparte de lo declarado. Muchos van por relaciones sociales, o creen que se trata de un club, o piensan que es una oportunidad para lograr metas individuales. Ese es un camino equivocado.

Pensando a Chile

¿Cómo se plantea la Masonería su tarea de influir en la sociedad actual?

- El mensaje de la Masonería es transversal. Nos interesa llegar a quienes toman las decisiones, con un mensaje de lo que esperaríamos nosotros en los temas que nos incumben. Llegar a la gente joven a través de la educación, en las universidades, porque de ahí hay que rescatar a los que van a seguir pensando a Chile. Esto no está ocurriendo, estamos dejando el país a las fuerzas del mercado. Nos interesa llegar a la gente, promoviendo principios importantes como la fraternidad, la equidad.

¿Se han superado los conflictos con la Iglesia Católica?

- Fueron peleas muy importantes, sobre todo durante las tres primeras décadas del siglo XX. Peleas que venían del siglo anterior. Los patriotas independentistas eran personas ligadas a movimientos masónicos chilenos e internacionales. Bernardo O'Higgins había sido iniciado. Lo mismo José Miguel Carrera en los Estados Unidos. Tenían influencia intelectual francesa e inglesa. Y la Iglesia estaba al frente, al lado de la Corona. De ahí vienen estas dos corrientes que se enfrentan por el modelo de sociedad y sus aspectos concretos.

Educación pública y laica, la Universidad de Chile, la escuela normal de preceptores son logros en los que participó la Masonería. Andrés Bello, que había sido masón, impulsó y propició este tipo de pensamiento. Al fin de aquella etapa, José María Caro escribió su obra "Corriendo el velo", donde ataca injustificadamente a la Masonería. Pienso que luego, ya siendo cardenal, debe haberse autocriticado con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Chile al comienzo del gobierno de Pedro Aguirre Cerda, que dejó de lado mucha de la crítica prefabricada contra la Masonería. A finales del siglo pasado en Chile y el mundo ha tendido a haber un reencuentro. Nos hemos dado cuenta que el humanismo es común a las iglesias cristianas y a los movimientos laicos.

Claudicante ante la dictadura

¿La Masonería fue conciliadora o prescindente ante la dictadura cívico-militar?

- Fue indulgente, especialmente en materias tan delicadas y esenciales para los principios del humanismo como la protección de los derechos humanos. Hubo una actitud de prescindencia, casi de aislamiento de la realidad del país. Esto causó problemas al interior de la institución. Muchos sectores reclamaban una actitud más activa en defensa de principios fundamentales. Fue una etapa conflictiva que la hemos ido superando. Hubo una actitud inconsecuente con nuestros principios. Por otro lado, también la Masonería protegió y ayudó a personas perseguidas, que creo es lo mínimo que se podía hacer. Pero a la vez se le dio la espalda a muchos prominentes masones en un momento tan crítico y doloroso. Por ejemplo, al general Bachelet. Se indujo la clausura de la logia en la que trabajaba Salvador Allende. Los masones de todo el mundo han sacado lecciones de esto. En muchas partes la Masonería fue perseguida, y ese temor abundó en Chile durante los primeros años de la dictadura. En todo caso, yo creo que el juicio es que la Masonería en Chile debió haber tomado un rol más activo en la defensa de los principios que le son propios.

¿Esta omisión tiene sus causas en la estructura institucional de la Masonería, o en distintas posiciones ante el golpe de Estado y la dictadura?

- Los que vivimos esa época recordamos la polarización, que afectó también a la Masonería. En el país estaban las bases para el desencuentro estructural que se produjo. Creo además que, dada la importancia de la figura fundamental del gran maestro en la Masonería, quien ocupaba este cargo no tuvo la energía, la visión, yo diría que tampoco la claridad de mente para poner a la orden en una posición distinta. No de oposición al gobierno militar, pero sí de defensa de principios contra los cuales éste atentó sistemáticamente.

En aquellos años, masones chilenos desterrados -como el doctor Edgardo Enríquez Froedden- crearon logias en el extranjero.

- Sí, hay muchos hermanos en Francia por ejemplo, donde se fundó la logia Lautaro. En Argentina la logia Salvador Allende, lo mismo en Venezuela y en México.

Radicales y masones

¿Es el Partido Radical Social Demócrata representativo de la Masonería, como lo fue antes el Partido Radical?

- El radicalismo nunca fue un partido representativo de la Masonería. Por sus principios laicos era muy afín, pero no todos sus miembros eran masones, ni viceversa. Esa afinidad se mantiene en el tiempo, porque ha sido invariable el enfoque laico que tiene ese sector de la política de Estado. Así mismo, en la Masonería están representados sectores de otros partidos. Esto nos gusta e interesa.

Si Juan Antonio Gómez (PRSD) hubiera sido el candidato presidencial de la Concertación, ¿cree usted que hubiera ganado la elección?

- Creo que sí. Él representaba el sentimiento de cambio. Sostuve entonces que la Concertación había dado vuelta la espalda a muchos de sus principios, descuidando temas fundamentales. Gómez traía una mirada distinta, y no venía de las dos grandes vertientes de la Concertación. Cuando en las primarias obtiene en las ciudades grandes, San Fernando, Talca, Rancagua, un apoyo de un cuarenta por ciento, fue una señal clara de que las cosas iban destinadas a una crítica a la Concertación y su trabajo de veinte años. No ayudó que el candidato oficialista fuera un ex presidente de la República. Pero lo que más destruyó el proyecto de la Concertación en la última campaña, fue no continuar con primarias en todo el país. Dio una pésima imagen y fue el preludio de lo que nos pasó.

¿Hay masones en el gobierno de Piñera?

- Sí, aunque en la derecha la presencia de la Masonería es más disminuida. Hay en ella una mayor influencia de los pensamientos religiosos tradicionales, especialmente movimientos católicos fundamentalistas. Hay también mucha gente que sin ser masón tiene una actitud amplia respecto a la Masonería y lo que ha significado. No olvidan que es una entidad republicana, que gran parte de la tradición masónica tiene que ver con el liberalismo, con la libertad de conciencia, el estado laico, la equidad social y el respeto por los que piensan distinto. Son cosas que no tienen porque ser ajenas a la derecha. Ocurre que mucha gente de derecha se ha educado en la idea de que la Masonería es una organización atea, lo cual es una equivocación, a veces inducida con mala intención. La Masonería no es atea. Es una entidad que respeta todos los pensamientos religiosos con una fórmula que se llama El Gran Arquitecto del Universo, en el cual pueden participar hermanos católicos, judíos, musulmanes, quienes sean, incluyendo naturalmente a libre pensadores o agnósticos. Privilegiamos la transversalidad política y religiosa. Nos importa el respeto por las ideas, la tolerancia, que es algo que la derecha dice propiciar. Una persona puede creer en el socialismo o el capitalismo, pero inspirado en principios básicos como el respeto por las ideas, la fraternidad, la libertad de pensamiento y de expresión.

Un país desintegrado

¿Qué opinión tiene usted de la desigualdad social existente en Chile?

- Chile está entre los cinco o seis países más desiguales del mundo. Esto contrasta con ser uno de los primeros en materia de competitividad y situación macroeconómica. No estamos preparados para emprender la tarea del desarrollo económico con igualdad de oportunidades e ingresos justos. No hay un Estado activo en dar oportunidades y protección a los más pobres y la clase media. Este problema no lo hemos podido cambiar en los últimos cincuenta años. La desigualdad se profundizó con la dictadura pero se ha mantenido. Somos dos o tres países distintos, donde la gente se expresa y tiene valores y prácticas distintas. Hemos fallado en aquel gran proyecto de los gobiernos liberales de mediados del siglo XIX de construir una integración nacional. El país se ha ido desintegrando. Aníbal Pinto dijo que el país sufrió una frustración en su desarrollo durante el siglo XX debido a los grandes desequilibrios entre la realidad económica y la realidad social. Yo creo que este panorama se está repitiendo hacia el siglo XXI.

¿Le preocupa a la Masonería el mal trato al medio ambiente y sus recursos que se práctica en Chile?

- Hay que defender el derecho de las generaciones presentes y futuras a un desarrollo sustentable. Y proteger los recursos, particularmente los no renovables, con una visión social. Esto cuestiona el cómo se explota y quién se beneficia. Es un tema abierto a la discusión.

¿Cómo ve usted hoy a la Universidad de Chile?

- Es la universidad nacional y del Estado por excelencia. Tiene, como el resto de las universidades estatales, que definir los bienes públicos que produce, marcar el sello diferenciador en sus programas. Seguimos con los esquemas de financiamiento del gobierno militar. Tiene que haber una nueva definición de la educación superior, no sujeta a un desarrollo mercantil, ni tampoco financiada por el Estado sin dar cuenta de los resultados.

¿Qué dificultades encontró usted en su desempeño como rector de la Universidad de Chile?

- La principal dificultad que hubo fue el financiamiento. Hoy prima el mercado, y la universidad no puede estar en esa línea en pleno. El 85 por ciento del financiamiento es privado. Qué tipo de universidad es esta, es la pregunta que siempre les hacíamos a los ministros de Educación.

El segundo problema es que, junto a la obligación de competir, está sujeta a trabas administrativas que le impiden hacerlo en igualdad de condiciones. Su principal ventaja es tener académicos de primer nivel. Su influencia en el desarrollo futuro ha de estar en ser productora de académicos para el país. Hoy la Universidad de Chile no recibe preguntas, tampoco respuestas ni financiamiento por parte del Estado.

¿Qué opina la Masonería del actual estado de los medios de difusión pública en el país?

- Hay una estructura poco amplia y diversa, que profundiza la desinformación. La presencia de la realidad internacional es casi inexistente. Abundan páginas rojas y deportivas. Salvo excepciones, el periodismo y los medios ayudan a profundizar el empobrecimiento de la cultura nacional. En nuestro país, en general, los comunicadores carecen de lenguaje e ideas. Hay que debatir y repensar el sistema".

Factor de integración

¿Qué piensa la Masonería de las relaciones y la necesidad de integración con Perú y Bolivia?

- Desde hace años con las grandes logias de Perú y Bolivia realizamos reuniones anuales. Este mes de agosto nos vamos a reunir en La Paz. La Masonería siempre ha intentado ser un factor de integración. Lo fue durante la guerra entre los tres países. El tema limítrofe está sí ausente de nuestras preocupaciones centrales. Independiente de dónde están los límites y su origen, tenemos que promover una integración".

¿Preocupa a los masones el armamentismo de nuestros países?

- Suponíamos que este siglo iba a cambiar la tendencia de conflictos, tensiones e intereses. La industria de las armas es la primera en promover separaciones, diferencias, visiones de geoestrategia que llevan a gastos injustificables. Chile debiera impulsar un diálogo internacional distinto con el objeto de congelar el armamentismo".

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