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28 de agosto de 2010
Gabriel Morales W.Gabriel Morales, "El Chino Mo-Wi", entrevistó a Ben Laden.

¡Exclusivo!: Entrevista a Ben Laden

Por Gabriel Morales Wilson (a) l Chino Mo-Wi / Desde K… Afganistán, GMW.

Antes de entrar a la cueva, dejé mi "artillería" al exterior; incluso mis zapatos y la foto de La Huasa, que siempre sigue mis aventuras. Cierto, en la fotografía, apenas se vislumbra su amado rostro, cubierto por el tiempo de color sepia, pero yo la adivino a través del tiempo y del espacio, mismo si fuese ayer nada más, cuando respondió afirmativamente: "A mí también me gusta la sandía con harina tostada..."

¡Ah, qué tiempo aquel!

Al fondo, alumbrado por un número incalculable de velas, lo encontré sentado, esperándome:

- "Al-Salama ‘alaykum" -le dije, saludándolo. (1)

- "Ma ‘as-salama, El-Que-Anda-Solo-Por-El Desierto" (2), respondió, y sonrió.

Entonces comprendí que el nombre que me dieron mis amigos beduinos, había llegado incluso en ese lugar perdido en las montañas entre Afganistán y Pakistán. Le emoción me embargó y una lágrima muy de macho abrió un surco en mi rostro cubierto por el polvo.

- ¿Vienes a narrarme que ya has terminado con Rambo IV?

Bajé los ojos para demostrarle que aún no lo había exterminado del suelo sagrado de Afganistán. Él ya lo sabía y mientras se acariciaba su barba roja, rió y me dio la esperanza que un día de esos yo lo encontraría y que durante generaciones los hombres y mujeres contarían a la luz del fuego, las epopeyas del hombre que caminaba solo por el desierto.

- ¿Qué puedo hacer por ti?, me decía mientras me ofrecía un té verde a la menta, a sabiendas que era una de mis bebidas preferidas, después que dejé la tequila, el tinto, el blanco, el ron, el bourbon, el gin, la "palinka" y otras yerbas que durante un largo tiempo me alejaron del buen camino.

Tuve que explicarle que en mis tiempos libres -no mucho entre combate y combate-, escribía para un diario pobre pero honrado, en Chile, cuyo director era otro loco con la más increíble mala cueva en el mundo (Claro que me di el tiempo para explicarle que "cueva" no tenía el mismo sentido en chilensis idioma), esos que siguen creyendo que los hombres son buenos y correctos, de esos tipos que van a las carreras y apuestan por el que creen el favorito y éste ni siquiera llega al final. Y en este caso, el candidato más parecía un "Cura de Catapilco" que un "pura sangre". A pesar que yo le dije: "Mira, Chelo, déjate de ser tonto... Este crío se prepara para quince años y vos no tienes tiempo que perder, a sabiendas que si gana la derecha, es más probable que vuelvas a tu cesantía... En nuestro país, tú no puedes ser funcionario con derecho a la libertad de opinión: O eres chicha o limonada... Nadie puede vivir tranquilo en su pega... Todos se aserruchan el piso, todos quieren ser jefes de cualquier cosa, pero jefes, sobre todo en la administración pública... ¡A la cresta las capacidades individuales!"

Etc., etc.

Pero nuestro Director es fiel y sin lugar a dudas morirá fiel pero sin un peso en los bolsillos.

Y a nadie le importará nada, especialmente por quienes él se jugó el pellejo y su futuro.

Entonces le dije al "Barba Roja" por qué yo escribía para ese diario que reaparece de vez en cuando y de cuando en vez, de acuerdo a los humores del fulano "Con-El-Más-Mala-Cueva-En-El-Mundo", pero que sigue cantando a pesar de todo.

Ben Laden

-Necesito entrevistar a nuestro Cheik para que su diario aparezca en todos los medios de comunicación del mundo con un "golpe periodístico" que nadie ha logrado hasta el día de hoy.

-¿Te refieres a mi hermano Ben Laden?

- ¡El Mismísimo!- exclamé con fuerza para que comprendiera la importancia del asunto.

- Desgraciadamente, hermano "El Camina-Que-Camina-Solo-Por-el-Desierto", él hace tiempo que ya no está entre nosotros...

-¡No me digas que sus problemas a los riñones lo han asesinado!

- ¡No, no! Te lo puedo decir a ti que sabemos que nunca dirás a nadie (el "Barba Roja" realmente no me conoce... Porque para "irse de lengua", soy el campeón incontestable). Nuestro líder no está acá...

-¿Dónde?

- Allá...Donde nadie podrá encontrarlo: Allá, tú lo sabes... Allá...-Indicándome con un movimiento en la cabeza que Ben Laden estaba allá... Sí, allá, donde nadie podría buscarlo... Allá, en la casa de su amigo, protegidos por todos sus asociados, los "Halcones", los negociantes en armas y vidas, los fabricantes de cañones, tanques, gases, napalm, bombas de este tremendo porte, estos otros más chiquititos que te cortan por la mitad, estas balas que te atraviesan muros de cemento armado, metales, carne de mujeres y niños...

- ¿En Texas? - dije abriendo mis ojos de chino de este tremendo porte.

- En su propia casa...

Estaba a punto de pronunciar su nombre, pero se puso el índice en los labios obligándome al silencio.

- Nadie se lo imaginaría. ¿No es verdad? -agregando-: Nunca habrían ganado tanta fortuna si no fuese por nosotros. Tenemos a todo el mundo asustado que iniciemos un nuevo acto de terrorismo y que comience una nueva guerrita...-Reía mientras seguía acariciándose su barba roja-. Los pueblos están convencidos que lo están buscando por todas partes, pero en realidad a nadie le conviene encontrarlo... Tú ya lo sabes: Basta ser propietario de unas cadenas de televisión, unos diaritos que no sirven ni para limpiarse el culo pero que escriben lo que les decimos redactar, unos cuantos políticos que con treinta chauchas dicen "¡Sí!" cuando deberían decir lo contrario y luego poner un presidente de la república para que siga vendiendo nuestra pomada, a fin de que el pueblo no se dé ni siquiera cuenta cuando se lo mandamos hasta el fondo... Hay veces que me pregunto si comienza a gustarle...

-¡Exageras! -reclamé.

- De ahí que sigues tú también buscando un enemigo que ni siquiera existe...

- ¿Rambo IV no existe? ¡Mientes, otra vez!

Y el barba Roja que se meó de risa, tendido sobre el tapiz, afirmándose el vientre, indicándome con su dedo burlesco y lamenté haber dejado mi artillería al exterior de la cueva.

-¡Te adoro, Hombre-Que-Camina-Solo-Por-el-Desierto, te adoro! Para demostrártelo, te voy a comunicar con nuestro Cheick Ben Laden.

Hizo un gesto y le aportaron un teléfono satélite, cubierto con diamantes y rubís, que llevaba el nombre de nuestro bien amado Profeta. Marcó un solo número y le habló en el idioma de los hombres del desierto:

(Traducción simultánea por el suscrito):

- ¡Adivina quién está aquí!

- ¡No me vayas a decir que es el Chino!

- ¡El mismo, en hueso y en carne!

- ¿Y todavía sigue vivo?

- Al menos afirma que "se le para..."

- ¡Ah! Quiere decir que sigue vivo, porque en lo mentiroso ¡no le gana nadie!

- ¿Y qué quiere?

- Una entrevista exclusiva...

- ¡Jajajajajajajá!

- ¡Pásamelo!

El Barba Rojo me pasó el celular.

-As-salamu ‘alaykum, Chino.

- ¿Cómo estái? -, respondí en chileno a su saludo.

- ¿Y cómo va tu próstata?, - preguntó con voz amistosa.

- La próstata funciona todavía, en cambio, ahora son los pulmones...

- ¡Lástima! De ésta no te escapas... ¡Putas que la fumaste! ¿Te falta opio?

- ...Aquí tengo en la cantidad que quiero.

- ¿Y con las minas?

A ese momento no sabía si se refería a las minas enterradas en el suelo afgano o bien, con las otras.

-Anoche hice saltar tres...

- ¿Por quién?- preguntó incrédulo.

- ¡Este pechito y sin ayuda!

Yo no sé por qué el Barba Roja y "Ben" se mueren de la risa cuando hablan de mí.

-¿Qué quieres saber, Chino?

-¿Qué estás haciendo en la Texas?

- Esperando... esperando...

-Lo entiendo: esperar para volver al combate...

-¿Sabías que Obama nos hará una Mosqueta al ladito de las dos torres?

-¡No venga con huevadas, este es una entrevista seria!

- ¡No te lo miento! Y si miento que me caiga una costilla de buey (...que está de primera...) en la cabeza.

-Pero, dime la firme: ¡Qué estás esperando allá?

- ¡Que terminen de una bendita las dos nuevas torres para enviarlas de nuevo al suelo! -respondió muerto de la risa y cortó.

Al interior de la cueva, los presentes se revolcaban por los tapices a carcajadas que hasta los gringos escucharon.

Me di cuenta que una vez más me hicieron huevón. Salí, tomé mi "artillería" y entré al primer boliche que encontré en la ruta:

-¡Sírveme una botella de tequila, dos de bourbon y tres de aguardiente de ciruelas y pólvora de cañón! ¡Hoy vuelvo al combate fumando mi pipa de opio montado en mi elefante rosado con rayas azules!

- ¡Ahí llego Rambo IV, prepárate!

Notas:

(1) "Que la Salud sea contigo"

(2) "Con la Salud". Chino Mo-Wi se refiere al nombre que le dieron sus amigos beduinos. Lea en "zonaimpacto.cl." en su crónica titulada: "Veinte años después"

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