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26 de julio de 2010
Marc DutrouxMarc Dutroux, el monstruoso asesino belga.

Marc Dutroux, el monstruo de la dulce Bélgica

Alberto Sotillo / Madrid
De: Diario ABC, España

Los asesinatos conmocionaron a Europa.

Charleroi era una ciudad un tanto deprimente del sur de Bégica, azotada por el paro y el bajón de la economía. Allí, Marc Dutroux disponía de tres lujosos chalets, en los que la Policía encontró un submundo de terror que nadie había podido imaginar en un país tan burgués y aparentemente apacible. En el sótano de su residencia encontraron a las niñas Sabine y Laetitia, encadenadas y aterrorizadas. Y en posteriores excavaciones, fueron apareciendo los cadáveres de cuatro niñas y un adulto.

Se reconstruyó entonces la historia. En los últimos cuatro años, Dutroux había secuestrado a seis niñas a las que mantuvo encadenadas a una cama en un sótano, y a quienes filmaba mientras las violaba para distribuir después esas películas en redes de pederastia. Las circunstancias de la muerte de dos de ellas nunca quedaron claras. Sí se supo que las pequeñas Julie y Melissa murieron de inanición en el par de meses en los que Dutroux fue encarcelado por su participación en una red de tráfico de coches robados. Su mujer, Martine, no quiso bajar al sótano a alimentarlas. Dijo que le daba miedo. Entre los cuerpos hallados encontraron el de su cómplice Bernard, a quien había enterrado vivo.

Con pensión del Estado

Quienes entonces éramos corresponsales en Bruselas no dábamos crédito. El caso produjo indignación por la incapacidad de la Policía, la desidia de la Justicia y la inoperancia del Estado. Antes de aquellos crímenes, en 1986, Dutroux y su mujer ya habían sido juzgados por violación de cinco niñas. Pero, tras poco más de tres años de cárcel, el violador era puesto en libertad, e incluso recibía una pensión del Estado por supuesta «incapacidad». Ni su historial de pederasta violador ni sus delitos como traficante de drogas y mafioso sirvieron para que la Policía sospechara que era él quien estaba tras la desaparición de las niñas.

Después, la instrucción del caso fue otro escandaloso despropósito. Para empezar, el juez Connerotte fue apartado sólo por participar en una cena (unos espaguettis) con los familiares de las víctimas. Connerotte era un juez muy comprometido, muy volcado, que denunciaba entre lágrimas las amenazas que recibía. Fue entonces cuando más se habló de las «intocables» personalidades que habrían sido clientes de los vídeos pornográficos de Dutroux. Nunca se probó nada. A mitad del caso, Dutroux protagonizó un peliculero intento de fuga. Tardó más de siete años en ser juzgado y condenado a cadena perpetua. Aún hay quien dice que con él se limitaron a encerrar bajo siete llaves el caso que hizo sospechar a los belgas que, bajo la plácida superficie de su país, corren sumideros de horror inimaginable.

La Iglesia belga recibió los documentos sobre el pederasta Dutroux

Bruselas, 7 jul (EFE).- El material encontrado por la Fiscalía bruselense en el arzobispado de Bruselas-Malinas sobre el pederasta Marc Dutroux, condenado a cadena perpetua por secuestrar, violar y asesinar a varias niñas, fue enviado por una revista inglesa, informó hoy el diario flamenco "De Morgen".

Los documentos relacionados con este caso fueron encontrados en el palacio episcopal de Malinas durante los registros del pasado 24 de junio en el marco de la investigación de un caso de abuso sexual de menores por parte de miembros de la Iglesia Católica.

La revista mensual inglesa "The Sprout" asegura, según cita "De Morgen", que en 2004 envió al cardenal Godfried Danneels, arzobispo hasta el pasado enero, las fotos de la autopsia de dos de las niñas que Dutroux violó y asesinó -Julie y Melissa, de ocho años, que fueron halladas enterradas en el jardín de la casa del pederasta- para ver cómo reaccionaba.

Dutroux fue detenido en 1996 y condenado en 2004 por el secuestro y violación de nueve jóvenes y niñas, así como por el asesinato de cuatro de ellas y de un cómplice.

El diario "Le Soir", que también se hace eco de esta información, recuerda que al comienzo del proceso judicial contra Dutroux, en 2004, llegaron a manos de la prensa belga tres DVD que contenían el dossier íntegro del caso, de los que la revista inglesa recibió una copia en abril de ese mismo año.

Los autores de la publicación británica afirman que remitieron parte de las fotos al Vaticano con la esperanza de obtener una reacción, pero que los documentos fueron reenviados al arzobispado de Malinas, donde desaparecieron entre los archivos hasta ser descubiertos por los investigadores el mes pasado.

El portavoz de los obispos belgas, Eric de Beukelaer, aseguró ayer no saber nada de esos archivos y pidió prudencia ya que el arzobispado es enorme y aún se desconoce la procedencia del material.

El cardenal Danneels, por su parte, cuyo domicilio ya ha sido registrado, prestó ayer declaración durante diez horas ante la Policía Judicial Federal, que de momento no ha confirmado si está inculpado.

Danneels ha sido interrogado como testigo dentro de la investigación de los abusos sexuales denunciados en el seno de la Iglesia católica belga para comprobar si estaba al corriente de lo ocurrido.

El escándalo de los abusos en Bélgica salió a la luz el pasado 23 de abril cuando el obispo de la diócesis de Brujas, Roger Vangheluwe, fue cesado por el Papa tras haber reconocido que había abusado sexualmente de un menor cuando era sacerdote.

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