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26 de julio de 2010
Chelo

Cantor de con alegrías y bloqueos

Autoentrevista prescindible.
Por Chelo

¿Túuuu? ¿Cantando? ¿Y solo?

Tiro mis preguntas con brutal precipitación porque hacía demasiado tiempo que no te sorprendía guitarra en ristre entonando esas viejas tonadas campesinas sin público.

No me haces caso; por eso repito mis preguntas. Detienes tu canto, fastidiado.

- Tomo mi guitarra y canto cada vez que siento ganas; a veces hasta tengo necesidad de guitarrear aunque esté solo.

¿Hablas de tener ganas o de sentirte angustiado, ansioso, solitario, inquieto, enamorado...?

- Te voy a confesar algo: Siempre tengo ganas de cantar, igual que de escribir. Lo que pasa es que generalmente falta la quietud necesaria, el tiempo mínimo o el espacio indispensable.

Y hoy ¿se reunieron los requisitos básicos?

- Claro, porque recuperé parte de mi tiempo cuando perdí uno de mis empleos y aprendí a dejarme un espacio para mí algunos días de la semana.

¿Qué representa el canto para ti?

- Demasiado. Me encontré con la música por 1961, cuando asistí a una función de la "Caravana Chile Ríe y Canta" en el Teatro de Quillota, donde se presentó Violeta Parra, sus hijos Isabel y Ángel, Rolando Alarcón y otros. Ahí quedé irremediablemente cautivado.

Y ahí empezaste a cantar.

- No, fue un proceso largo y no menos tormentoso. No tenía guitarra, así es que me conseguí una hawaiana, de fierro, que pesaba como diez kilos y sin profesor, a puro oído, empecé a charrasquear. Al año siguiente me puse a trabajar de mozo en una ferretería y con mi primer sueldo pagué el pie de una guitarra Novoton que tenía fallas de fabricación y por eso me la dejaron más barata. A la semana estaba cantando la zamba "Luna tucumana", de Yupanqui y a los dos meses hacía mi primera presentación en público, en una velada en el antiguo Centro Español, una majestuosa edificación clásica donde después estuvo el restaurante El Sauce y terminó como Tanguería, hasta que se vino abajo.

Bueno, ese fue el comienzo, pero todavía no me dices por qué el canto es tan importante.

- Porque me dio todo, especialmente una personalidad que me permite enfrentar cualquier contingencia y desafío, dominar mis nervios y mantener siempre la calma. Todo ganado a punta de actuaciones en escenarios de todo tipo, en públicos tan disímiles como grupos de campesinos o trabajadores recolectores de aseo, dignatarios internacionales, las máximas autoridades nacionales -incluyendo a Allende- o auditorios en Suiza.

Pero eso le debe pasar a todos los cantantes...

- Es que yo fui más allá. En lo folclórico, trabajé recopilando cantos y danzas campesinos para el Taller de Arte Popular de la antigua sede porteña de la "U"; canté para comunidades campesinas y mapuches en el sur, creé un grupo de canto latinoamericano en Quillota que tuvo mucho éxito: debemos haber sido los últimos artistas que firmaban autógrafos en su propia ciudad.

Bonita cosa...

- También creé una Misa folclórica, después una Cantata que presentaba la historia de Quillota con poesía y canciones con raíces folclóricas, que se presentó varias veces en 1972 con tremendo éxito y luego me dediqué harto a componer canciones.

...Canciones que interpretaba tu conjunto...

- Claro, porque yo mismo hacía las armonías vocales y daba pautas para los instrumentos; eso sólo podía hacerlo con mis amigos, con mi grupo.

Bloqueo

O sea, fuiste harto pleno...

- En el arte, uno nunca está pleno. Siempre me declaré insatisfecho y fue bueno eso. Musicalicé poemas de Neruda y Parra, hice cosas lindas que hasta hoy interpreto y me siguen sorprendiendo. Pero hubiera querido hacer más.

¿Por qué no has seguido componiendo?

- Aquí viene lo triste, porque estaba en un tiempo en que todo era creación en mí. Hacía canciones y poesía; escribía cuentos, obritas de teatro e incluso pintaba al óleo en esos tiempos -1968 a 1973- en que era el ambiente el que incitaba. Estaba la idea de que podíamos cambiar el mundo. El hippismo nos embrujaba con su revolución de las flores; la gesta cubana nos embelesaba y los fenómenos sociales chilenos nos tenía muy motivados y comprometidos. La izquierda iba ganando terreno, llegamos a La Moneda con Allende. Lo único que queríamos era aportar al proceso y lo hacíamos aportando música en las actividades del Gobierno en campos y ciudades de la Región.

¿Y...?

- Y vino el golpe militar; conocí la persecución y la tortura. Entonces no pude componer más.

¡Cómo! ¿Se cerró la "fábrica de canciones?

- Bueno, eso llegó a ser porque la necesidad de crear era incontenible; no sólo canciones, sino todo lo que se pudiera hacer.

¿Te bloqueaste?

- Totalmente. Nunca más pude hacer canciones.

¿Y poesía, prosa, teatro?

- He escrito harta poesía y prosa después. También algo de teatro, principalmente monólogos para mi hija, cuando estudiaba en un taller de actuación.

Pero has seguido cantando.

- Claro, pero tengo mucha dificultad para memorizar nuevas canciones; sigo con mi repertorio de hace 30 años.

¿Te sientes motivado para cantar?

- ¡Por supuesto! ¡Siempre! Es que la música tiene demasiado que ver en todos los aspectos de mi vida.

¿Por ejemplo?

- Por ejemplo, conocí a quien fue mi mujer gracias a la música; armé un dúo con ella y cantamos mucho, en muchos lugares con diverso tipo de público. Seguimos cantando juntos incluso después de separarnos...

Raro ¿eh?

- Claro, raro, pero nos permitió seguir unidos en torno a los hijos que también hacen música.

¿Todos?

- Mi hija que es la menor (actualmente de 25 años) ama la música pero no la practica. Sí ha participado en grupos folclóricos, pero bailando. Hacen música sus tres hermanos; uno de ellos, Memo o Alonso Quijada es profesional: vive de y para la música; lidera el grupo de rock progresivo "Anachronos" en Santiago. Los otros dos -Javier, el mayor y Marcelo, el segundo- hacen música a muy buen nivel. Y también el mayor de los tres nietos.

¿Qué tiene que ver eso con que ahora estés cantando?

- Que la vida no ha sido tan adversa últimamente conmigo y me dan ganas incontenibles de cantar. Ahora mismo tengo que terminar mi ZonaImpacto.cl 219 y me pillaste cantando. Y ahora he perdido todo este tiempo contigo. Así es que te dejo. Permiso.

¡Adelante...!

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