218
28 de junio de 2010
Miguel Tapia, Periodista

Feliz reencuentro

Miguel Tapia G., Periodista

Estoy dichoso de reencontrarme con los visitantes de este sitio. Durante largos meses me quitó el sueño la ansiedad de restablecer este contacto tan enriquecedor, que constituye un tremendo desafío profesional y humano cada vez que trabajo por su actualización.

Sólo falta de tiempo. Eso limitó mis posibilidades de mantener la periodicidad que siempre he pretendido. Pero mi amigo Coke Vega me sacó del sueño al hacerme llegar el estudio de una empresa que analizó estadísticas de visitantes situándonos muy por sobre medios electrónicos que simulan ser exitosos, incluso manteniendo notas, comentarios y noticias añejas... A ello sumo los datos que sobre ZonaImpacto.cl me entrega el servicio "Google Analitics".

El tema de fondo es cómo restablecer este contacto con tan enorme brecha noticiosa desde que detuvimos nuestra labor y la actualidad.

Un nuevo Gobierno

Es que el país cambió. Los acontecimientos se han sucedido como un torbellino que aún nos tiene perplejos. Desde una aletargada Concertación que gobernaba en su vigésimo año conducido por una excepcional Presidenta, transitamos abruptamente -aunque no en forma sorpresiva- hacia el dominio de una derecha encabezada por un personaje difícil de entender.

Hoy intento asimilar los acontecimientos generados bajo la presidencia de Sebastián Piñera, cuyos rasgos y estilo me resultan indefinibles.

Un político riquísimo -característica inédita en Chile, al menos en tamañas proporciones- que se esmera desmesuradamente por aparecer superlativo en todo, que mete las patas por hablar demasiado, que opaca a sus ministros -muchos de los cuales siguen siendo desconocidos para las mayorías porque el Presidente aborda personalmente los temas que corresponden a ellos- y cuya gestión está llena de contradicciones (ver nota aparte).

Un Jefe de Estado que se desvela por rendir la "prueba de la blancura" como demócrata, pero muchos de cuyos colaboradores nadan en sentido contrario. Originado en una familia democratacristiana se afianzó en la derecha, pero asegura que votó No en el Plebiscito de 1988, oponiéndose a la dictadura. Pero después aparece como generalísimo de la campaña del candidato presidencial de Pinochet, Hernán Büchi...

Uno puede dudar de su opción "No", pero un analista de izquierda le cree con el siguiente argumento: Necesariamente Piñera votó por el fin de la dictadura, porque Pinochet ya había hecho el trabajo sucio entregándole los bienes más valiosos del Estado a los empresarios, eliminando los derechos de los trabajadores, desarticulando la red social del país y achicando a su mínima expresión el aparato fiscal. Entonces era necesario restablecer la democracia para que los inversionistas como él pudieran seguir enriqueciéndose sin la camisa de fuerza dictatorial, e intentar hacerse del poder político, ahora legitimado por la votación popular.

Es una teoría.

Un tremendo signo interrogativo

...Pero la vida continúa y un periodista con sensibilidad social y humana siempre tiene mucho que comunicar.

El quehacer cotidiano nos tiene concentrado en grandes temas que hoy representan un tremendo signo interrogativo que abruma nuestras mentes.

Uno de ellos es el rumbo que tomará nuestro país.

Hay quienes temen que el Presidente Piñera ponga en práctica un amplio y encubierto plan de privatizaciones que partirá por el sistema público de Salud. Y es que el Ministerio del ramo ha dado señales que sólo se construirán nuevos hospitales mediante el sistema de concesiones; esto es, mediante inversión privada a cambio de la explotación de servicios no clínicos por períodos que llegan hasta los treinta años.

El Gobierno asegura que la administración de la Salud seguirá en manos del Estado, pero los trabajadores sostienen que ya hay casos en que los privados se están haciendo cargo de servicios clínicos, como los laboratorios y pabellones de los establecimientos concesionados.

Un país demasiado distinto

En todos los demás temas el signo de interrogación pende sobre la ciudadanía. Se anuncia el mejoramiento de la educación estigmatizando mediante un informe que asigna el color rojo a los colegios con más bajo rendimiento, de tal modo que los padres pongan a sus niños sólo en los que marcan amarillo o verde en el sistema "semaforizado" de calificación. O sea, los colegios municipalizados o públicos quedarán sin alumnos, porque tienen los estudiantes más pobres y vulnerables. Y los que puedan, emigrarán hacia el sistema particular subvencionado. O sea, una privatización paulatina y encubierta.

El mundo sindical teme por la pérdida de derechos, y tienen razones: el Presidente ya está impulsando la "flexibilización" laboral que, según explica, consiste en que los trabajadores puedan desempeñarse desde sus casas, por Internet, o contratarse por unas pocas horas semanales, dependiendo de su disponibilidad.

Esto significaría en el mediano plazo -dicen los detractores- terminar, por ejemplo, con el salario mínimo o eliminar beneficios como pago de locomoción, colación, salas cunas o condiciones aceptables en el lugar de trabajo.

El sector público también está inquieto ante la creciente cantidad de despido de funcionarios a quienes arbitrariamente se atribuye la calidad de activistas políticos.

Las mujeres temen una mayor discriminación porque está demostrado que la derecha tiene un alma machista. Y algo de eso puede haber, porque ya se está hablando de terminar con la obligación de los empleadores de tener salas cunas si contratan a más de veinte mujeres...

Dos analistas escribieron un artículo en elmostrador.cl llamando la atención porque en el almuerzo que el Presidente Piñera compartió con analistas y columnistas políticos no había ninguna mujer. Y no porque no existan columnistas femeninas...

El Gabinete que acompaña al Presidente está integrado sólo por seis mujeres contra 16 hombres... demasiado lejos de la casi paridad que mantuvo su antecesora.

También hay inquietud en el mundo indígena, en el ámbito de los Derechos Humanos, entre las pymes... y un largísimo etcétera que a pesar de los tranquilizadores anuncios, comprueban que los hechos van por otro rumbo.

El devastador terremoto

A todo lo anterior, se suman los efectos del devastador terremoto y tsunami de febrero pasado, con anuncios de una reconstrucción todavía incierta por las fuentes de financiación y el proyecto global aún desconocido.

Hay mucha gente sufriendo por esta causa, un enorme desconcierto y señales muy confusas que nadie se atreve a descifrar...

Efectivamente, vivimos un país demasiado distinto al que dejamos en agosto de 2009. Con interrogante que en ediciones venideras -que sí serán periódicas- intentaremos ir descifrando.

Director responsable: Miguel Tapia González [director(a)zonaimpacto.cl] · Webmaster : Javier Tapia Donoso