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28 de junio de 2010

Psiquiatras de Barcelona aplican terapias para “curar” la homosexualidad

Jordi Gabarró / Albert Mateu / Aina Serra / Meritxell Verdaguer
El Periódico de Catalunya, Barcelona

Aunque la homosexualidad dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, la Organización Mundial de la Salud no la retiró de su catálogo de enfermedades hasta 1990. Hoy, 20 años después, el doctor Muñoz y otros colegas suyos siguen sin aceptar la decisión de la OMS, que atribuyen exclusivamente a la presión del lobby gay. «Nadie quiere ser homosexual, les cae encima», dice Muñoz. «Si con una pastilla pudieran cambiar su orientación sexual, el 99% querría tomarla».

La homosexualidad, según Muñoz, es consecuencia de una primera atracción en la etapa adolescente por una persona del mismo sexo, lo que determina la orientación sexual a partir de entonces. Su terapia consiste en volver al punto de inicio: rebajar el deseo sexual del paciente gay con tratamiento farmacológico y sesiones de psicoterapia, para, a posteriori, dejar fluir su libido enfocándola hacia personas del sexo opuesto. «Cuando paras la afectividad», afirma el psiquiatra, «al volver a soltar se reorienta».

Empuje religioso

Muchos de los jóvenes que se someten a terapias de reparación lo hacen empujados por sus creencias religiosas, ya que la mayoría de las confesiones rechazan la homosexualidad. Es el caso del barcelonés Ángel Lloren, cristiano protestante que fue a la terapia cuando tenía 17 años. Su vínculo con una parroquia homófoba le empujó a someterse durante 20 años en tratamiento para ahogar sus deseos homosexuales. Ahora, con 43, explica que intentó suicidarse tres veces durante el tratamiento, que le causó una depresión por su ineficacia.

Marc Orozko, nacido en Olot, buscó ayuda en la psiquiatría no por motivos religiosos, sino por el rechazo de la familia. En 1995, con 20 años, fue a un psiquiatra de la clínica Dexeus. Este, además de medicarlo con antidepresivos, le aconsejó «masturbarse pensando en chicas y llevar una goma en el brazo que tenía que tirar y soltar de golpe cada vez que se sintiera atraído por un hombre». Orozko dice que esto acentuó su introversión y levantó un muro entre él y el mundo: «Impidió que desarrollara mi personalidad y me marcó la vida».

Es difícil cifrar los pacientes que están recibiendo en la actualidad este tratamiento y cuántos se han sometido los últimos años. Los que recurren a estas terapias lo hacen, en la mayoría de los casos, voluntariamente y lo mantienen en secreto. Sólo con el paso del tiempo algunas veces, años después de haber dejado el tratamiento, antiguos pacientes como Lloren y Orozko se rebelan contra un pasado que ahora ven con otros ojos.

Posición minoritaria

Hay otros psiquiatras que coinciden con las tesis del doctor Muñoz, como el especialista barcelonés Juan de Dou y el madrileño Aquilino Polaino. Dou rehusó responder a las preguntas de El Periódico, aunque a través de su secretaria certificó que suscribe la opinión de su colega Muñoz.

Sin embargo, las instituciones médicas y la gran mayoría de la profesión rechazan estas prácticas. El neurólogo y psiquiatra Joan Romeu, ex profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, afirma que intentar cambiar la orientación sexual de una persona es imposible, además de innecesario. Asegura que es una barbaridad y una muestra de gran ignorancia recetar fármacos como la sulpirida, con serios efectos secundarios. Silvia Morell, psicóloga y sexóloga del Casal Lambda de Barcelona, explica que en su asociación se tratan jóvenes angustiados por su condición sexual, pero para ayudarles a superar las presiones del entorno y aceptarse a sí mismos.

Salut investigará a psiquiatras que ‘curan' la homosexualidad

La Conselleria de Salut abrirá hoy un expediente informativo para aclarar si varios psiquiatras de Barcelona pretenden curar a homosexuales de su orientación sexual. Según el departamento, mantener que la homosexualidad es una enfermedad y ofrecer a los pacientes una solución médica para ello puede ser objeto de denuncia, ya que sería un mal ejercicio de la profesión.

Según informó ayer EL PERIÓDICO, varios psiquiatras de Barcelona no aceptan las directrices internacionales y españolas que desde hace décadas excluyen la homosexualidad como enfermedad o trastorno mental. Sin embargo, en la Policlínica Tibidabo el psiquiatra Joaquín Muñoz ofrece ayuda a homosexuales que quieren dejar de serlo. «Nadie quiere ser homosexual, le cae encima. Si con una pastilla pudieran cambiar su orientación sexual, el 99% querría tomarla», dijo Muñoz a este diario.

«El plan director de salud mental es muy claro en esto y no considera la homosexualidad como una enfermedad. Si realmente hay psiquiatras que la tratan como tal, se debe investigar», dijo ayer la consellera Marina Geli, que acudió a Montjuïc a una jornada dedicada a la donación de sangre. Geli añadió que «en Catalunya no constaba que haya este tipo de prácticas, ni en la salud pública ni en la privada».

Creencias religiosas

Muchos de los jóvenes que acuden a consultas privadas como las del doctor Joaquín Muñoz lo hacen empujados por sus creencias religiosas, ya que la mayoría de las confesiones rechazan la homosexualidad. Sin embargo, desde 1973 la Sociedad Norteamericana de Psiquiatría ya no considera la homosexualidad como un trastorno, tesis que en 1990 adoptó la Organización Mundial de la Salud.

Según David Elvira, director general de Recursos Sanitaris de la Generalitat, hoy mismo se abrirá un expediente a raíz de las informaciones de este diario. «Incluir el tratamiento médico de la homosexualidad como una actuación sanitaria puede ser considerado una mala praxis», dijo Elvira. «Hasta ahora no nos había llegado ninguna queja», añadió.

Rechazo general

Salut pedirá también información al plan director de la salud mental y a la Societat Catalana de Psiquiatria, para conocer si este tipo de tratamiento está más extendido entre los profesionales. Hay al menos otro psiquiatra en Barcelona, Juan de Dou, que coincide con las tesis de Joaquín Muñoz, igual que Aquilino Polaino en Madrid. Sin embargo, las instituciones médicas y la gran mayoría de psiquiatras rechazan estas prácticas. En Barcelona, varios de los pacientes de Muñoz llegan a su consulta por recomendación del párroco de la iglesia de la Mare de Déu del Roser.

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